DESAFÍOS DE LA IA EN EL AULA


La inteligencia artificial en los últimos tres años, con la popularización de los modelos de lenguaje natural y los generadores de imagen, se ha convertido en el boom del momento. Académicos, expertos, instituciones, medios de comunicación, redes sociales y otros han generado documentos de orientación para recomendar a todos como implementar su uso en el trabajo y la vida cotidiana. El campo de la educación no ha sido ajeno a este movimiento, que lejos de ser una pequeña ola ha sido una marea de información, son muchos los documentos que universidades, organizaciones sociales dedicadas a la educación, expertos y plataformas tecnológicas han generado con el fin de acompañar a los docentes en el gran reto de incorporar la inteligencia artificial.  Sin embargo, la mayoría d estos documentos se centran en herramientas concretas y tareas, dejando de en segundo plano la reflexión pedagógica sobre de su impacto.

Identificar los riesgos que impone la incorporación de la inteligencia artificial en el aula es un paso necesario para una buena adopción, asi mismo plantear cuestionamientos sobre la forma y el objetivo de su uso.  A continuación, se enumeran algunos de los desafíos:  la carrera por la adopción tecnológica, el sedentarismo cognitivo, la educación descontextualizada y la homogeneización cultural, el aumento de la brecha educativa, y el impacto medioambiental.

El primer desafío es evitar entrar en la competencia por la adopción tecnológica, dado que muchas instituciones educativas en su afán de mantenerse a la vanguardia pueden empezar a implementar herramientas IA sin planear o evaluar completamente su alcance. La comunidad educativa necesita detenerse a reflexionar, debatir y evaluar la mejor forma de incorporación de tecnología atendiendo el contexto de cada institución y sus necesidades mas allá de cumplir tendencias.

Mariano Sigman y Santiago Bilinkis (2023), en su obra Inteligencia artificial: el contorno de lo humano, llaman la atención sobre otro de los riesgos en el ámbito educativo: el sedentarismo cognitivo. Esta expresión, que remite a la inactividad física, se traslada aquí al terreno del pensamiento.  ¿Para que esforzarse si se puede evitar la actividad cognitiva? Es decir, dejar de ejercitar el pensamiento, de intentar comprender, analizar, cuestionar y renunciar a lo que Kant denominaba el valor de servirse de su propia razón. El desafío va as allá de empezar a incorporar mas tecnología en el aula, es necesario asegurarse de que esta incorporación no impida que se desarrollen escenarios de aprendizaje y motivación para los estudiantes.

El tercer desafío que me gustaria enunciar es el problema de la homogenización cultural, no se puede olvidar las herramientas IA han sido alimentadas bajo un contexto cultural y lingüístico muy específico, por ejemplo, en el caso de los chatbots la mayoría de ellos tienen marcos de referencia generalmente occidentales y provenientes del inglés. Recordar este sesgo de la homogenización cultural, evita relegar las lenguas y perspectivas culturales minoritarias (Dimaté et al., 2024) que existen en nuestra sociedad, de ahí, la necesidad de que los estudiantes sean formados con una actitud crítica frente a la información obtenida por medios automatizados, aplicando y adaptando lo aprendido a su realidad y entorno.

Otro de los desafíos que quiero señalar es quizás el que salta más a la vista en el caso colombiano: la brecha digital. La implantación de tecnología en las aulas no esta al alcance de todas las instituciones a pesar de la promesa de democratización del conocimiento que trae consigo esta la revolución tecnológica.  En el caso colombiano, la falta de acceso a tecnología puede profundizar aún mas la desigualdad entre las ciudades capitales y las regiones del país que no tienen conexión a internet o acceso a energía eléctrica. Las políticas educativas deben buscar estrategias de inclusión tecnológica, qie garanticen la reducción de la brecha energética y tecnológica que padecen muchas escuelas del país.

El impacto ambiental ha sido de lejos, el aspecto más ignorado en medio del entusiasmo por la IA, hemos olvidado por momentos que su infraestructura, centros de datos, servidores, y sistemas de cómputo de alto rendimiento, demandan cantidades enormes de energía y agua. Preguntarnos: ¿será que los beneficios de la tecnología justifican su impacto ecológico?  Es una pregunta vital para todos y para el planeta. No basta con deslumbrarnos ante su funcionalidad; también es necesario preguntarnos a qué costo se consigue. Educar a los estudiantes no solo en el uso, sino en el uso responsable, es una tarea ineludible, dado que no se trata de formar consumidores de plataformas eficientes sino ciudadanos conscientes.

En definitiva, la integración de la inteligencia artificial en el ámbito educativo debe ser debe ser cuidadosa y crítica. Permitámonos cuestionar, planear, evaluar y reflexionar sobre su uso sin perder olvidar que el objetivo no es incorporar la mayor cantidad de herramientas tecnológicas sino mejorar el proceso de aprendizaje y la experiencia educativa. En un mundo cada vez más automatizado, las preocupaciones por la contextualización del saber, la construcción de pensamiento crítico, la reducción de la desigualdad y el cuidado medioambiental, no solo siguen siendo valiosas, sino que son más necesarias que nunca. La educación debe ser tecnológica, pero sobre todo humana.

REFERENCIAS

Dimaté, C., Castellanos, M., Pardo, J. P., & Tejada, M. I. (2024, agosto 21). Sesgos y retos éticos de la IA en la educación e investigación educativa [Panel]. Foro Formación Integral e Inteligencia Artificial, Ministerio de Educación Nacional, Bogotá.

Sigman, M., & Bilinkis, S. (2023). Artificial: La nueva inteligencia y el contorno de lo humano / Artificial. Debate.


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