RESEÑA DEL LIBRO CONVERSACIONES CON VIOLETA


Florence Thomas, es una de las feministas más reconocidas en Colombia. Esta autora de nacionalidad colombo francesa es un importante referente en la defensa de los derechos de las mujeres desde su labor como activista política y docente en la Universidad Nacional desde los años 70. Fundó allí mismo el Grupo Mujer y Sociedad donde junto con otras académicas se ha adentrado en la historia de las mujeres y sus luchas, y en el cuestionamiento crítico de los roles de género en los diferentes ámbitos de la sociedad colombiana.

En su libro Conversaciones con Violeta, historia de una revolución inacabada, Florence Thomas intenta atender a una preocupación que la aqueja producto de sus interacciones con otras mujeres en sus conferencias y en su vida cotidiana: el desinterés de las nuevas generaciones de mujeres por el feminismo al considerarlo algo pasado de moda o innecesario y el desconocimiento de la trayectoria de sus congéneres para la consecución de sus derechos.  La autora busca que la lucha de las mujeres en las décadas pasadas sea conocida, valorada, y a la larga, continuada. 

En el texto crea una interlocutora ante quien expone sus ideas (figura ya usada por Florence en su libro Conversaciones con un hombre ausente), Violeta, una mujer historiadora de 30 años. Capítulo a capítulo es sumergida en las problemáticas a las que se han enfrentado  las mujeres a lo largo de su lucha histórica: el amor, el lugar del cuerpo femenino, la dicotomía familia y trabajo, y el lenguaje, entre otras.

La autora hace un recorrido temporal resaltando las grandes obtenciones de las mujeres producto de su activismo: el derecho al voto; el uso, la difusión y el control de la natalidad a través de la píldora anticonceptiva; las convenciones de reconocimiento de sus derechos, y algunos de los aportes y reflexiones feministas más importantes del siglo XX. En contraste, presenta algunas cifras contemporáneas (de inicios de este milenio) de la situación de las mujeres en Colombia y el mundo: violencia, embarazos tempranos, analfabetismo, explotación sexual, trabajo doméstico, participación política restringida, desplazamiento y  abuso sexual con el fin de evidenciar la necesidad de seguir buscando la garantía y el goce de los derechos de las mujeres a través del feminismo.

Florence no deja de lado su reflexión y crítica acostumbrada al amor romántico, exponiendo sus ideas y las de otras autoras frente a la enajenación que hemos sufrido las mujeres en nombre del amor y hace una invitación a pensar nuevas formas de relacionarse afectivamente y hasta de separarse. 

En el capítulo "El cuerpo femenino colonizado, que ha sido objeto de abuso tantas veces y tan pocas amado y celebrado" Florence, reflexiona sobre la necesidad de visibilizar la violencia sexual contra las mujeres en la guerra, y en particular en el caso colombiano, en el conflicto armado. Apoyándose en otras autoras expone como a lo largo de la historia el cuerpo femenino ha sido una proyección del odio y el deseo masculino al mismo tiempo.

Frente a la dicotomía familia trabajo, señala el engaño de la ampliación de las libertades femeninas a través del trabajo porque si bien la incorporación de las mujeres al mercado laboral ha mermado su dependencia a los hombres, por lo menos económicamente, se nos ha impuesto una doble jornada laboral (trabajo productivo y doméstico) o hasta triple (trabajo productivo, doméstico y de cuidados de niños, niñas, ancianos o personas enfermas). En la mayoría de los casos los hombres no han asumido su responsabilidad en la división de tareas domésticas, la entrada de las mujeres a la vida productiva no trajo consigo la entrada de los hombres a la vida familiar- privada. Es así como las mujeres después de una extensa jornada laboral a la que están expuestos todos los trabajadores, deben llegar a trabajar a su casa, limpiando y cuidando de los otros.

Florence no se queda sin zambullirse en una de las discusiones actuales que más provoca escozor en algunos: la necesidad de visibilizar a las mujeres por medio del lenguaje. Igual que María Martín en su libro Ni por favor ni por favora critica la anulación del 52% de la población con el pretexto del uso correcto de la lengua y del masculino genérico como norma. Partiendo de la premisa de que el mundo debe ser pensado, hablado, escrito, sentido y vivido por y para las mujeres (opción de vida que ha sido negada a millones de mujeres a lo largo de la historia), ofrece algunas recomendaciones para la utilización de ambos géneros en el discurso y sobre todo para nombrar lo femenino.

En el último apartado, la autora concluye que un mundo otro es posible para todos y especialmente para todas, que la revolución feminista debe seguir hasta que las mujeres tengan todos sus derechos y libertades garantizados y el mundo entero sea un lugar de ellas y para ellas.

Este texto fue escrito hace más de una década y en una mirada desde el presente puedo decir que las mujeres de las nuevas generaciones no les hemos fallado a las mujeres de las generaciones pasadas, porque hemos marchado, peleado, denunciado, resistido, discutido, estudiado, y sobre todo luchado. Hoy cada vez más adultas, jóvenes y hasta niñas soñamos con un mundo otro para las mujeres, y no solo lo soñamos, lo construimos y lo peleamos en la casa, en la escuela, en la empresa, en la fábrica, en la universidad, en las calles, hoy, hasta en los altos cargos del gobierno, y si bien aún es una revolución inacabada como el subtítulo de su obra lo indica, para mí es sobre todo una revolución imparable.

Thomas, F. (2006). Conversaciones con Violeta. Bogotá: Aguilar.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Del monopolio del conocimiento al monopolio de la atención

¿Cómo redactar un texto académico con IA sin ser acusado de plagio en el intento?

A VIVIR SE APRENDE VIVIENDO